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Mi visita al Giraffe Manor

Ubicado en Nairobi (Kenia) es uno de los hoteles más singulares relacionados con la vida salvaje.  Se encuentra a una distancia de 20 a 30 minutos (20 kilómetros) en transporte vehicular dependiendo del tráfico.  Es considerado un hotel de lujo que ofrece el servicio “Todo Incluido” (pensión completa).    Se enfoca en la sostenibilidad y apoyo a las comunidades cercanas al hotel.  Incluyendo contrataciones para su staff.

El Giraffe Manor fue construido en el período comprendido de 1930 a 1937 con un estilo escocés.  Sus salones y habitaciones son únicos con diseños señoriales.  Cada habitación posee sus propias características convirtiendo su visita en una vivencia diferente en cada ocasión.  Las tardes de té al más puro estilo inglés rememoran aquellas antiguas costumbres británicas que han dejado una fuerte influencia en África por lo menos en cuanto a la comida.

Esta mansión era el hogar de Jock y Betty Leslie-Melville, que dedicaron su vida a la preservación de las jirafas Rothschild en peligro de extinción.   Las jirafas Rothschild  visitan la mansión en la mañana y en la tarde (a la hora del té) para compartir un momento con los visitantes, lo que lo convierte en la principal atracción del hotel.   Pero las jirafas Rothschild no son las únicas residentes en el hotel.  También se pueden observar facócero, facóquero (conocidos en Disney como Pumba) que deambulan por todo el hotel a cualquier hora.  Es normal tropezarse con ellos si uno se encuentra recorriendo el hotel.

Patio frontal de la Mansión

La hora del té

El hotel consta de 150 hectáreas donde habitan una diversidad de fauna, flora y vida salvaje.  Cuentan con un santuario de cuidado y rescate, cuyo objetivo es devolver a estos animales a su hábitat.

El hotel a lo largo de los años ha recibido infinidad de visitantes de todo tipo y sólo basta con buscar en redes sociales donde comparten esta experiencia de vida.   Entre los visitantes distinguidos esta Karen Blixen autora de “Memorias de África” y que tiene citas muy destacadas tales como: “África, entre los continentes, les va a enseñar a ustedes que Dios y el Diablo son uno” y mi favorita “Here I am, where I ought to be”  traducida “Aquí estoy, donde debería estar”.

Los jardines y áreas de descanso son dignas de una mansión.  Los salones interiores donde suena música de época de los años 30 y/o 40 lo transportan a soñar o imaginarse ser parte en aquellas viejas películas que evocaban una forma de vida más sosegada.

Por supuesto que la experiencia de vivir en primera persona con las jirafas Rothschild es uno de los recuerdos que más atesoro.  Despertar en la mañana con la taza de café caliente y galletitas e interactuar con ellas no tiene punto de comparación.   Subrayo que estos inmensos animales son muy mansos por los que si vas con tus hijos pequeños sacarás la mejor foto cuando le den de comer directamente a las jirafas.  Las 25 habitaciones tienen acceso a las jirafas.  Basta con batir la cesta de comida de las jirafas y ellas se acercarán a tu ventana para recibir su alimento directamente de tu mano. El truco está en dar de uno en uno la preparación que el hotel ofrece.  De esa forma mantendrás al rumiante interesado en tu balcón o ventana.

Y la hora del té es otra forma de compartir con ellas.   Las tardes cuentas con más horas para convivir con ellas y la lucha entre los huéspedes es titánica para buscar la mejor foto y llamar la atención de ellas.  Pero no es de preocuparse con paciencia tendrás el tiempo y espacio para disfrutar de sentir la lengua un tanto áspera.   Me doy cuenta que contarlo o tratar de describirlo es muy poco acertado, lo único que puedo decir es que si visitas concretamente Kenia y puedes incluir una (1) noche en tu visita al hotel, te aseguro que será la mejor experiencia de vida que recordarás y sentirás en los años venideros.

Me es preciso aclarar que las jirafas Rothschild se encuentran en peligro de extinción y el hotel cuenta con un refugio donde se les cuida con el objetivo de devolverlas a su hábitat. Lo comento porque he recibido comentarios en mis redes con mensajes de “Liberen a las jirafas”.  Lo cual valoro, pero son muy pocos los que hacen algo por la fauna salvaje pero promueven campañas sin ningún sentido.